Philadelphia Phillies

Philadelphia Phillies

Cuando Danny Martínez, locutor de los Phillies de Filadelfia, se ve en el espejo antes de irse al parque Citizens Bank, se siente muy contento con la imagen que esta viendo.

En la superficie, su reflejo representa un ex-pelotero que después de 20 años ha regresado a la organización de los Phillies. Pero si un se fija uno poco más, ahí se ve un hombre que se ha colocado como la voz más querida en comunidad Latina, dentro y fuera de la radio.

"En este juego, el dinero viene rápido y uno se lo gasta rápido", dice Martínez, 48. "Yo debería de haber aceptado la beca a la universidad cuando tuve la oportunidad, para así tener una educación para respaldarme. Ellos pueden gastar todo su dinero en tonterías por no tener la guía de alguien. Y yo trato de darles consejos".

Martínez, hoy ofrece esos consejos, porque cómo le gustaría haber escuchado esos consejos cuando era un pelotero joven. No se arrepiente de nada. Pero tampoco tiene problema de platicar su historia para ver si así puede ayudar a algún pelotero Latino.

"No puedo cambiar el pasado", dijo. "Pero eso no significa que algo bueno no pueda salir de mi historia."

Creciendo en la Republica Dominicana, Martínez no escogió el béisbol. El Béisbol lo escogió a él.

El tenia doce primos que jugaban béisbol, casi todos a nivel profesional, y en algún momento de su vida vivió frente a la casa de la familia Alou. Después vivió en la misma vecindad que el astro de los Dodgers, Manny Mota y el lanzador del salón de la fama Juan Marichal.

Recordando el pasado, Martínez admite que había mucha presión en sobresalir en ese deporte, pero su situación no era diferente que cualquier niño de su edad.

"Yo no sabia nada que no fuera béisbol", agregó. "Eso es muy normal ahí. Béisbol es vida para mucha gente. Ellos son los héroes."

Cuando joven el se mudó a Queens, Nueva York, y después destacó en ligas para jóvenes en un colegio de la comunidad en Manhattan. Una reunión con Dallas Green, reclutador, y una presentación espectacular en un torneo en Miami en 1977, resultó en dos opciones.

La Universidad de Texas le ofreció a Martínez una beca completa. Green y los Phillies le daban la oportunidad de jugar a nivel profesional.

"Yo apenas tenía cuatro años en los Estados Unidos. Mis padres ni siquiera sabían el idioma", dice Martínez. "Lo necesitábamos. Yo lo quería hacer. Rechacé la beca para ir a Texas."

Esa decisión cambió todo, agregó.

"Tres años después, me lastimé la rodilla cuando jugaba en ligas menores. En esos tiempos la tecnología no estaba tan avanzada como hoy, y nunca me pude recuperar", dijo. "Después de ese incidente, siempre me lastimaba la rodilla, y eso me hizo salirme del béisbol. Ya no podía correr como antes. A mí me firmaron por ser veloz, y luego me dejaron ir porque ya no podía correr."

El béisbol era la identidad de Martínez, y sin él, él ya no sabia quien era. Después de que los Phillies le avisaron que sus servicios ya no eran necesitados, Martínez intentó matarse cuando se tiró frente un carro que venia a toda velocidad. El carro le pegó, pero no tuvo lesiones de gravedad.

"Yo tenía 21 años y tenía miedo", agregó. "Era mi sueño jugar en las grandes ligas, y el equipo con una llamada me quitaron ese sueño. Yo no sabía qué hacer. Yo ya no quería vivir. Tengo suerte que el conductor vio mis intenciones, y no me pegó directamente. Él me pegó de lado cuando intentaba frenar. Estaba un poco golpeado, pero estaba vivo."

Vivo, pero enojado. Martínez después se mudó a la Florida y se alejó del béisbol unos años. Otra reunión de casualidad con Green en 1982 le dio la oportunidad de trabajar como reclutador y conocer a jugadores de Latino América que pasaban por situaciones como la de él.

Un Martínez maduro se convirtió un consejero no oficial de jugadores Latinos y trató el área de agente, principalmente porque él podía relacionarse con las situaciones que enfrentaba los peloteros.

"Había varios peloteros que fueron dados de baja y estuvieron a punto de cometer el mismo error que yo", dijo. "Yo los ayudé. Les enseñé que pueden seguir adelante. Cuando eres dado de baja, casi todos se quedan aquí como ilegales, y si no se casan, nadie los quieren ayudar. Yo quería ayudarlos".

Martínez todavía ayuda, él cree, pero ahora lo hace transmitiendo juegos en español y relatando la historia de jugadores Latinos. El trabajó dos años y medio con la radio en español de Devil Rays de Tampa, y en ese tiempo se hizo muy buenos amigos del dueño de la cadena de Béisbol en español, Bill Kulik. La cadena de Kulik SBN transmite los partidos de los Phillies, Devil Rays y las Medias Rojas.

Kulik, quien se encarga de todos los aspectos de la cadena, es el compañero de Martínez en Filadelfia.

"Hemos sido bien recibidos aquí en Filadelfia, por los jugadores como el equipo, eso es hermoso", dijo Kulik. "La gente que dice apoyarnos nada mas hablan, lo cual está bien, pero no están haciendo nada. Esperamos que eso cambie."

Martínez está de acuerdo. El cambio es algo que ha aceptado en su vida.

"Yo decidí venirme a Filadelfia porque es un medio más grande y mi accidente con el carro me ayudó mucho y a madurar", agregó. "Jovencitos quienes se lesionan sin ninguna esperanza, yo estoy aquí para ellos. Yo veo algo en ellos que yo vi. en mi."